martes, 4 de noviembre de 2014

Zweig: El mundo de ayer.

Acabo de terminar "El mundo de ayer" y estoy impresionado: es un festín intelectual. Cuando acabas tienes ganas de abrazar al autor, irte con él a un café en Viena y decirle, mira no hay fronteras en Europa, algo de tu sueño salió adelante. Luego piensas en la Merkel y en el BCE y ya, pues no tanto.
Y su forma de escribir: Zweig es el escritor invisible perfecto, ni siquiera tiene los alardes técnicos de otros genios como Tolstoi o Hem, te lleva y te cuenta, como si fuera lo más normal del mundo narrar así.
¿Y la colección que montó? No soy nada coleccionista, ni siquiera bibliófilo o fetichista pero es que hay cosas que...
Y la mala hostia, las páginas en que cuenta el dolor cotidiano, (la madre anciana a la que no se permite sentarse en los bancos), la rabia porque un puñado de fascistas, (la pregunta que recorre el libro: ¿quién pagaba los uniformes, las camionetas, las armas?), destruyera un mundo y a la buena gente que vivía en él. La consciencia de que dependemos de unos pocos que pueden destrozar la cotidianidad que creemos permanente.
Me ha sorprendido, todas las alabanzas que había oído se han quedado, por suerte, cortas. Gracias, Sr. Zweig, allá donde esté








--Comprar "El mundo de ayer" en Librería Praga.
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Javier Ruiz.

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